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Por un cine euskaldun más locuaz

Taller con Harkaitz Cano

No puede decirse que el cine más “verboso” haya sido el que más éxito ha cosechado entre las películas producidas en euskera. Durante los últimos años parece haberse impuesto entre nosotros una suerte de minimalismo virtuoso que consigue, bajo el lema de “menos es más”, imprimir a las películas un ritmo especial, una estética lograda y unos acabados impecables. Pero, ¿por qué hablan tan poco, salvo excepciones, los protagonistas de las películas en euskera? ¿Acaso no hay gente locuaz entre nosotros? ¿Son muchas de nuestras películas mudas o semi-mudas porque representan una especie de rasgo colectivo que nos caracteriza, o hay algo más detrás? ¿Es siempre una opción estética, o también un modo de evitar enfrentarnos a los problemas y complejos que surgen cuando hemos de poner a hablar a nuestros personajes? ¿Es el euskera aún un problema? ¿Confiamos en nuestros guionistas cuando dibujan caracteres especialmente locuaces? ¿Y nuestras actrices y nuestros actores? ¿Son capaces de sostener artefactos fílmicos cuyo soporte es verbal? En el teatro y en la televisión nos tienen acostumbrados a ese género bastardo que Alfonso Sastre denomina “parlatura” pero, ¿qué hay del cine?